domingo, 3 de octubre de 2010

Lesa humanidad

Como entomólogo vivía refugiado en mi laboratorio. Allí diseccioné y catalogué insectos de todo el mundo. Hace cuatro días, cubierto de barro, llegó el último. Lo miré detenidamente y vi que tenía rostro. Era mi rostro. Para peor me miró y me preguntó si conocía un buen abogado. Negué y se presentó como el letrado Muñoz, dispuesto a representarme. Me informó que había violado no sé qué ley entre los insectos. Me catalogaban como genocida. Dije que yo no mataba insectos: los estudiaba ya muertos. Eso no importaba. Ellos me consideraban el autor intelectual de cientos de muertes.
Para probar mi inocencia armé la mochila, volé a la selva y enfrenté al tribunal. El juicio fue breve. El fiscal me acusó. Mi abogado es un inútil y sólo buscaba fama. Un escorpión será el verdugo. No tendría que haber confiado en un bicho con la cara de un genocida.

Este texto esta publicado en COMA

5 comentarios:

  1. Uno de esos que me gustaría usar como guión para un videoclip!

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  2. Muy loco este microo!!! Me gusta, tiene argumento pero el tema es abierto..!
    Luis

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  3. "Y eso que sangra en tu corazón, confiá, también hará feliz" Fito Parez
    buen micro!
    L.

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  4. me encantó, te lo dice una escorpiona con amor........

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